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Cómo el rinoceronte consiguió su piel

Respuesta Rápida

Un cuento travieso de ‘Así fue como…’ donde un rinoceronte grosero roba un pastel y termina con la piel llena de pliegues y picazón para siempre. Es una historia graciosa sobre modales y consecuencias.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es divertido y con final claro tipo “por eso”. La consecuencia es cómica (picazón), no de terror, y deja una moraleja fácil.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

8 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

En este mundo juguetón, un hombre parsi hornea un pastel en la orilla. Aparece un rinoceronte con muy malos modales: asusta al hombre y se roba el pastel sin dar las gracias. El parsi no responde con violencia; responde con astucia. Más tarde, cuando el rinoceronte se quita la piel para refrescarse, el parsi echa migas dentro. Al ponerse la piel otra vez, las migas le pican terriblemente. El rinoceronte se retuerce y se rasca, estirando la piel hasta formar pliegues y arrugas. Y así, dice el cuento, fue como los rinocerontes quedaron con piel suelta y arrugada. Es una historia graciosa que recuerda que la grosería puede traer consecuencias incómodas, y que la inteligencia puede vencer al abuso.

Extracto del Cuento

Hace mucho, muchísimo tiempo, había una isla junto al Mar Rojo donde no vivía nadie—nadie, salvo un parsi. El parsi llevaba un sombrero brillante que atrapaba la luz del sol y la devolvía en rayos resplandecientes. Tenía también un cuchillo y una pequeña cocina de campamento, de esas que, muy especialmente, nunca deben tocarse. Un día de calor, el parsi decidió preparar algo extraordinario. Mezcló harina y agua con pasas y ciruelas, azúcar y otras cosas ricas, y horneó un solo pastel enorme: tan ancho como una mesa pequeña y tan alto como un cojín grande. Era un bocado superior, de los que parecen casi mágicos. Lo puso sobre su hornillo, porque él sí podía cocinar en su hornillo, y lo dejó hacerse despacio. Se doró, se puso precioso, y el olor dulce se extendió por toda la playa como una canción. Justo cuando el parsi iba a comérselo, bajó desde el Interior Totalmente Deshabitado algo grande y pesado. Era un rinoceronte. Tenía un cuerno en la nariz, ojitos pequeños y muy pocos modales. En aquellos días, su piel le quedaba tirante, como si estuviera hecha a su medida: no tenía ni una arruga.

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En Una Mirada

Cómo el rinoceronte consiguió su piel cuenta que un rinoceronte grosero roba un pastel a un hombre parsi. Luego el hombre pone migas en la piel que el rinoceronte se había quitado. Cuando el rinoceronte se la pone, le pica tanto que se rasca y se estira, creando pliegues y arrugas. El cuento explica con humor el origen de su piel y deja una lección sobre modales.

Preguntas Frecuentes

De un rinoceronte que roba un pastel y termina con piel arrugada y con picazón por culpa de unas migas.

No; es un problema cómico con picazón.

La grosería puede salir mal; la astucia y el buen trato importan.

Entre 6 y 11 años.