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Como llegaron los mendigos a la ciudad

Respuesta Rápida

Un príncipe bondadoso quiere ayudar a los mendigos que llegan al palacio, pero aprende que la generosidad también necesita mirar con atención y dar con sabiduría.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es reflexivo sin ser pesado y termina con humildad y aprendizaje. Ideal para valores nocturnos: dar, discernir y mantener el corazón tranquilo.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

7-11 años

TIEMPO DE LECTURA

15 min

TEMAS
humildadhumildadgenerosidadgenerosidadayudar a otrosayudar a otrosresolver problemasresolver problemasbondadbondadresponsabilidadresponsabilidad
También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

La historia empieza con la rima—“Hark, hark, the dogs do bark…”—mientras llegan mendigos al pueblo con ropa de todo tipo. En un palacio brillante vive el príncipe Lilimond, educado y de corazón tierno. Al verlos, el príncipe siente compasión y quiere ayudar de inmediato. El rey, su padre, se alegra de su bondad, pero sabe que la bondad necesita sabiduría. Por eso le propone un reto: por un día, Lilimond puede sentarse en el trono y decidir él mismo cómo atender las peticiones. Al principio, Lilimond da con entusiasmo. Quiere aliviar cada rostro triste. Pero con las horas nota algo importante: no todos los que piden son honestos, y no toda petición es verdadera necesidad. Algunos son hábiles para aprovecharse de un corazón blando. Al caer el sol, el príncipe entiende el equilibrio que su padre quería enseñarle. Devuelve la corona y el cetro con humildad. No pierde su compasión; la fortalece con mirar mejor. El cuento termina con una moraleja suave: es bueno tener un corazón amable, y también es sabio observar con cuidado para que la ayuda llegue a quien la necesita. Es perfecto para dormir porque deja calma, aprendizaje y ganas de hacer el bien con inteligencia.

Extracto del Cuento

Oíd, oíd, los perros van a ladrar, los mendigos llegan a la ciudad : unos con trapos, otros con remiendos, y otros con terciopelo y gala. En un palacio brillante vivía un pequeño príncipe llamado Lilimond. Tenía ojos azules y una voz suave. Aquella mañana entró ante el Rey, su padre, e hizo una reverencia tan bonita que parecía la de un caballero mayor. El Rey lo miró con orgullo. Vio su traje de terciopelo oscuro, el cuello con volantes, y los zapatos con hebillas relucientes. Y pensó : “ Qué hijo tan hermoso tengo. ” Entonces el Rey dijo al tutor : “ Borland, puedes retirarte. Quiero hablar a solas con mi hijo. ” Borland se inclinó y salió. “ Ven, Lilimond, ” dijo el Rey. “ Siéntate a mi lado. Hoy estás muy serio. ” “ Es mi cumpleaños, Majestad, ” respondió el príncipe. “ Cumplo doce años. ” “ ¡ Doce! ” dijo el Rey sonriendo. “ ¿ Eso te pone triste? ” “ No, ” dijo Lilimond. “ Quiero crecer para ayudar. Me preocupa la gente. ” “ ¿ La gente? ” preguntó el Rey, sorprendido. “ ¿ Qué sucede? ” “ No tienen pan, ” dijo el príncipe. “ Hay muchos mendigos por el reino. Piden porque no pueden alimentar a sus familias. ” “ ¿ De veras? ” dijo el Rey. “ El Chambelán me dice que están contentos. Y el Tesorero dice que los impuestos llegan y mis cofres están llenos. ” “ Borland y yo hemos hablado con ellos, ” insistió Lilimond. “ Esos impuestos han quitado el pan de las mesas de sus esposas y de sus hijos. ” El Rey se quedó pensativo. Tocó una campanilla, y pronto llegaron el Chambelán y el Tesorero. El Rey preguntó : “ Me dicen que el pueblo murmura. ¿ Es…

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En Una Mirada

Cómo llegaron los mendigos a la ciudad narra cómo el príncipe Lilimond quiere ayudar a los mendigos que llegan al palacio. El rey le permite reinar un día para que él mismo reparta ayuda. Con el tiempo, el príncipe aprende que algunos se aprovechan y que dar con sabiduría es importante. Al final devuelve el trono con humildad, conservando su bondad y ganando discernimiento. Enseña generosidad con buen juicio.

Preguntas Frecuentes

De un príncipe bondadoso que aprende a ayudar sin dejar de pensar con cuidado.

Entre 7 y 11 años.

Sí; es reflexivo y termina con aprendizaje tranquilo.

Ser amable y también observar con sabiduría para ayudar mejor.