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El anciano y su nieto

Respuesta Rápida

Una familia se impacienta con un abuelo que derrama la comida y lo apartan con un cuenco de madera. Hasta que una frase simple del nieto lo cambia todo. Fábula tierna sobre respeto y empatía.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Termina con un momento de ‘corazón que se abre’, perfecto para valores de noche: paciencia, bondad y aprender a tratar bien.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

9 min

TEMAS
respetorespetofamiliafamiliareflexivoconsecuenciasconsecuenciasbondadbondadempatíaempatíareflexivo
También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

En una casa vive una familia: mamá, papá, un niño pequeño y el abuelo, ya muy viejito. Con los años, al abuelo le tiemblan las manos. Derrama la sopa. Se le caen las migas. Comer se vuelve difícil. Los padres empiezan a suspirar y regañar. Al final, sientan al abuelo en un rincón y le dan un cuenco de madera para que no se rompa si se cae. La casa se siente más fría. Un día, el niño está tallando un pedazo de madera con mucha concentración. Sus padres le preguntan qué hace. “Un cuenco de madera,” dice él, “para ustedes… cuando estén viejitos.” Esas palabras suenan como campanita. Los padres se ven a sí mismos en el espejo de su hijo. Vuelven a sentar al abuelo a la mesa y lo tratan con paciencia. El cuento recuerda en voz baja: los niños aprenden cómo amar mirando lo que hacemos.

Extracto del Cuento

Había una vez un abuelo muy, muy anciano que vivía con su hijo, la esposa de su hijo y un nietecito pequeño. El abuelo había sido fuerte en otros tiempos, pero ahora sus ojos veían borroso y sus oídos no escuchaban bien. Las rodillas le temblaban cuando se levantaba, y cuando se sentaba a la mesa, las manos se le movían sin querer. Él se esforzaba por hacerlo todo con cuidado, pero le costaba. A veces apenas podía sujetar la cuchara, y se le derramaba un poco de caldo sobre el mantel. A veces, antes de poder limpiarse, un poquito de comida se le escapaba de la boca. A la nuera aquello no le gustaba nada. Al principio solo fruncía el ceño y le decía cosas al hijo en voz baja. Luego vinieron las miradas duras. Y al final, cada vez que el abuelo hacía un ruido con la cuchara o le temblaba la mano, ella soltaba un suspiro fuerte, como si estuviera cansada solo de verlo. “ Siempre lo mismo, ” decía. “ ¿ No puede comer bien? ” El hijo no respondía. Pero tampoco defendía al abuelo. Miraba su plato y fingía que no pasaba nada. El abuelo sí lo notaba. No discutía. No se quejaba. Solo comía más…

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En Una Mirada

El anciano y su nieto cuenta de un abuelo mayor que derrama la comida al comer. Su familia se impacienta y lo aparta con un cuenco de madera. Cuando el nieto talla un cuenco “para sus padres cuando sean viejitos,” ellos entienden la lección y vuelven a tratar al abuelo con cariño. Enseña empatía y respeto entre generaciones.

Preguntas Frecuentes

De una familia que aprende bondad cuando un niño refleja cómo tratan al abuelo.

Tiene un momento tierno, pero termina cálido y esperanzador.

Entre 5 y 9 años.

Trata con paciencia: los niños aprenden mirando.