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El baul volador

Respuesta Rápida

Un joven encuentra un baúl mágico que vuela y lo lleva a un país lejano; sus historias encantan a una princesa… hasta que un descuido lo cambia todo. Un cuento soñador de Andersen sobre imaginación y responsabilidad.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Tiene magia sin caos y se lee como un viaje suave. La lección es tranquila: cuidar las oportunidades y los regalos.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

7-11 años

TIEMPO DE LECTURA

22 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

Un joven hereda dinero pero lo gasta sin pensar, hasta quedar casi sin nada. Entre lo poco que le queda descubre un baúl viejo con un secreto: si se mete dentro, el baúl puede volar. El baúl lo lleva a una ciudad lejana donde vive una princesa apartada. Para acercarse, el joven usa lo que tiene: su imaginación. Cuenta historias brillantes y la princesa queda fascinada. Parece abrirse un futuro nuevo. Pero los regalos mágicos exigen cuidado. En un descuido, el baúl queda cerca del fuego y se quema. Sin él, el joven no puede regresar a la princesa ni a la vida que casi construyó. El cuento deja un recordatorio suave: la imaginación te eleva, pero la responsabilidad sostiene el milagro.

Extracto del Cuento

Había una vez un mercader tan rico que, si hubiera querido, habría podido empedrar toda la calle con oro… y todavía le habría sobrado para un callejón pequeño. Pero no lo hizo. Conocía el valor del dinero y lo usaba con cuidado. Cada moneda que gastaba parecía volverle convertida en dos. Así fue juntando más y más, hasta que un día murió. Su hijo heredó toda aquella fortuna. Pero el hijo no había aprendido a ser prudente. Vivía alegre, como si el dinero fuera un juego que nunca se acababa. Iba a bailes de máscaras todas las noches. Hacía cometas con billetes y lanzaba monedas al mar como si fueran piedrecitas para hacerlas rebotar. Era divertido por un momento—¡plaf, plaf!—pero el dinero no se queda donde lo tratan así. Y la fortuna empezó a desaparecer. Muy pronto, se fue. Al final, al hijo del mercader solo le quedaban unas zapatillas, una bata vieja y cuatro chelines. Y entonces se fueron también sus amigos. Ya no lo saludaban con alegría. Ya no querían caminar a su lado por la calle. Aun así, uno de ellos tenía buen corazón. Le mandó un baúl viejo con un mensaje muy corto: “¡Empaca!” “¿Empacar?”, dijo el joven, mirando su habitación vacía. “Es fácil decir ‘empaca’… pero ¿qué voy a empacar?” Miró el baúl. Estaba gastado y sin gracia. Suspiró y, como de verdad no tenía nada más, se metió dentro y se sentó. Aquel baúl no era un baúl cualquiera. En cuanto cerró la tapa y apretó la cerradura, el baúl se levantó de golpe, como si recordara que podía volar. Subió por la chimenea con el hijo del mercader dentro, apretando los labios para no gritar. Subió y subió, hasta el cielo abierto, y más allá, entre las nubes.

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En Una Mirada

El baúl volador narra cómo un joven que malgastó su fortuna encuentra un baúl que puede volar. Viaja a un país lejano y conquista a una princesa con sus relatos. Por un descuido el baúl se quema y él pierde la oportunidad de volver. El cuento mezcla asombro con una lección tranquila sobre responsabilidad.

Preguntas Frecuentes

Un joven viaja en un baúl mágico, encanta a una princesa con historias y luego pierde el baúl por descuido.

No, aunque el final es agridulce; el tono es suave.

Imaginación y cuidado: lo valioso se protege.

Entre 7 y 11 años, o por capítulos con niños más pequeños.