El cuento de Ginger y Pickles
Respuesta Rápida
Ginger la gata y Pickles el perrito abren una tiendita… pero son tan amables que nunca cobran. Pronto no queda nada en los estantes y todos siguen debiendo. Un cuento encantador de Beatrix Potter sobre lĂmites y bondad.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Es acogedor y gracioso, sin tensiĂłn fuerte. La lecciĂłn es suave: ser bueno es lindo, y los lĂmites ayudan a que la bondad dure.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
6-9 años
TIEMPO DE LECTURA
11 min
Sinopsis del Cuento
En un pueblito, Ginger (una gata) y Pickles (un perrito terrier) abren una tiendita. El escaparate se ve precioso y todo está ordenado. Ellos de verdad quieren atender bien a sus vecinos. Pero tienen un problema: les cuesta decir “no.” Cuando la gente pide fiado—“te pago despuĂ©s”—ellos aceptan. Una y otra vez. El pueblo comienza a tratar la tienda como una despensa amable. Se llevan azĂşcar, tĂ©, mantequilla y dulces… pero el dinero no llega. Pronto la tiendita se queda sin productos y ellos se sienten preocupados y apenados. No quieren dejar de ser amables… pero tampoco pueden regalarlo todo. A lo largo del cuento, el pueblo cambia. Aparece otra tienda con reglas más firmes, y Ginger y Pickles dejan el negocio. No es un final duro; es un equilibrio. El mensaje para dormir es dulce: la bondad funciona mejor cuando va acompañada de honestidad y lĂmites sanos.
Extracto del Cuento
HabĂa una vez una tiendecita de pueblo con un letrero bien colocado sobre la ventana. En el letrero se leĂa : Ginger y Pickles. Era una tienda pequeña, del tamaño perfecto para muñecas. Lucinda y Jane, la cocinera de las muñecas, solĂan comprar allĂ sus provisiones. Por dentro, el mostrador quedaba a una altura muy cĂłmoda para los conejos, y las repisas estaban llenas hasta donde se podĂa. En Ginger y Pickles vendĂan pañuelitos rojos con lunares, a un penique y tres cuartos. TambiĂ©n vendĂan azĂşcar, rapĂ© y galochas. Y, aunque era un local diminuto, ofrecĂa casi de todo … salvo unas cuantas cosas que a veces hacen falta con prisa, como cordones de botas, horquillas y chuletas de cordero. Ginger y Pickles eran quienes atendĂan. Ginger era un gato amarillo, grande y serio. Pickles era un terrier inquieto. Los conejos que entraban a comprar solĂan tenerle un poquito de miedo a Pickles, porque ladraba rápido y se movĂa como un rayo. Y tambiĂ©n iban ratoncitos a la tienda … solo que los ratones preferĂan no acercarse demasiado a Ginger, porque Ginger los miraba con unos ojos muy brillantes. Por eso, Ginger casi siempre le pedĂa a Pickles que atendiera a los ratones. — No lo soporto — decĂa Ginger —, verlos salir por la puerta cargando sus paquetitos. — A mĂ me pasa lo mismo con las ratas — respondĂa Pickles —, pero no estarĂa bien comernos a nuestros propios clientes ; se irĂan a la tienda de Tabitha Twitchit. — Al contrario : no irĂan a ninguna parte — contestĂł Ginger, sombrĂo. Tabitha Twitchit era dueña de la Ăşnica otra tienda…
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En Una Mirada
El cuento de Ginger y Pickles narra cĂłmo una gata y un terrier abren una tienda, pero dejan que la gente compre fiado porque son demasiado educados para cobrar. Se acaban los productos, las deudas crecen y la tienda no puede seguir. Es un cuento hogareño y divertido con una lecciĂłn suave sobre bondad, lĂmites y justicia.
Preguntas Frecuentes
De dos tenderos muy amables que fĂan demasiado y aprenden por quĂ© los lĂmites importan.
Entre 5 y 8 años.
SĂ; es acogedor, gracioso y sin tensiĂłn fuerte.
La bondad dura más cuando también eres justo y claro.