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El cuento de la señora Tittlemouse

Respuesta Rápida

La señora Tittlemouse es una ratoncita muy ordenada que ama su casa limpia y tranquila. Pero llegan visitas—bichos, ranas y otros animales—y lo ensucian todo. Un cuento encantador sobre límites y calma.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es acogedor y hogareño, con humor suave. La idea de cuidar un espacio tranquilo encaja perfecto con rutinas de dormir.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-9 años

TIEMPO DE LECTURA

13 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

La señora Tittlemouse vive en una casita bajo tierra y se enorgullece de mantenerla impecable. Barre, sacude y coloca todo en su sitio. Su hogar es su lugar de calma. Pero el bosque trae sorpresas. Poco a poco llegan visitas no invitadas: insectos que entran con tierra, criaturas que gotean agua o dejan migas, invitados que no notan el desorden que provocan. La señora Tittlemouse intenta ser educada, pero el caos crece. Sus cuartos ordenados se vuelven ruidosos y su paciencia se agota. El cuento muestra sus intentos por manejarlo—limpiar, pedir con suavidad y, al final, insistir. Aprende que ser amable no significa renunciar a la paz. Puede cuidar a otros y aun así poner límites. Al final, logra sacar a los peores visitantes, limpia y devuelve a su casa el orden tranquilo que tanto le gusta. Termina lista para descansar. Es un recordatorio dulce: el hogar puede ser un refugio, y está bien proteger la calma que necesitamos.

Extracto del Cuento

Había una vez una ratoncita del bosque que se llamaba la señora Tittlemouse. Vivía en un terraplén, debajo de un seto. ¡ Qué casa tan curiosa tenía! Había pasillos y más pasillos de arena suave, que se metían entre las raíces del seto y llevaban a despensas, almacenes, bodeguitas de nueces y cuartos de semillas. Tenía cocina, sala, alacena y despensa. Y también su dormitorio, donde dormía en una camita dentro de una cajita. La señora Tittlemouse era una ratoncita muy, muy ordenada. Le gustaba que el suelo de arena quedara liso, sin huellas, sin migas, sin nada fuera de lugar. Siempre estaba barriendo y sacudiendo, con su recogedor haciendo clac - clac. A veces, algún visitante se perdía en sus pasillos. Un día, un escarabajo se equivocó de camino. — ¡ Chis, chis! ¡ Piecitos sucios! — dijo la señora Tittlemouse, apurándolo con el recogedor. Otro día, una mariquita viejecita corrió de un lado a otro con su capa roja de lunares. — ¡ Tu casa se está quemando, madre Mariquita! ¡ Vuela a casa con tus hijitos! — le gritó la señora Tittlemouse. Y otro día, cuando llovía sobre el seto, entró una araña grande y gordita para resguardarse. — Perdone … ¿ no es ésta la casa de la señorita Muffet? — preguntó la araña. — ¡ Fuera, araña atrevida! — dijo la señora Tittlemouse —. ¡ Vas dejando hilos de telaraña por toda mi casa tan limpia! Y la sacó por una ventana. La araña, muy tranquila, se dejó bajar por el seto colgando de un hilo largo y finito. Después, la señora Tittlemouse se fue por un pasillo lejano hasta un almacén distante, para buscar huesitos de cereza y semillas de cardo para la comida. Mientras caminaba, olfateaba y miraba el suelo. — Huelo miel — dijo —. ¿ Será por las flores del seto? Y estoy segura de que veo marcas de piecitos sucios. En ese momento, al…

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En Una Mirada

El cuento de la señora Tittlemouse narra que una ratoncita ordenada ve su casa invadida por visitas desordenadas. Intenta ser educada mientras el caos crece, hasta que aprende a poner límites y enviar a los revoltosos. Luego limpia y recupera un hogar tranquilo y acogedor. La historia destaca rutina, comodidad y cuidar espacios de paz.