El cuento de los conejitos Flopsy
Respuesta Rápida
Unos conejitos comen lechuga, les da sueño y terminan en un aprieto con don McGregor… hasta que con ingenio y trabajo en equipo logran escapar y volver a casa. Es tierna, graciosa y tranquilizadora.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Combina una tensión suave con escenas adormiladas y un final seguro. Es de esas historias que emocionan un poquito y luego abrazan con calma, ideal para dormir.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
5-9 años
TIEMPO DE LECTURA
12 min
Sinopsis del Cuento
Los conejitos Flopsy tienen un día de hambre. Cerca del huerto de don McGregor encuentran un montón de lechuga fresca y comen tanto que se les cierran los ojitos. Se acurrucan al sol y se quedan dormidos… justo en un lugar peligroso. Don McGregor los ve y empieza a meterlos, uno por uno, en un saco. Por suerte, la ayuda aparece a tiempo. Con ideas rápidas, patitas ligeras y trabajo en equipo, los conejitos se libran del saco y salen corriendo del huerto. Regresan a casa donde los cuentan, los abrazan y todo vuelve a estar bien. La historia recuerda que lo rico y lo cómodo es maravilloso, pero hay que cuidarse y mantenerse juntos.
Extracto del Cuento
Dicen que, si comes demasiada lechuga, te entra un sueño espeso, como si el sol te estuviera cantando una nana. A mí nunca me ha pasado… pero, claro, yo no soy un conejo. A los Conejitos de Flopsy sí les pasó. Cuando Benjamín Conejo se hizo mayor, se casó con su prima Flopsy. Tuvieron una familia grande. Eran alegres, risueños… y no siempre pensaban en el mañana. Por eso, muchas veces, en la despensa faltaba algo. Entonces Benjamín iba a pedir prestadas unas coles al hermano de Flopsy: Pedro Conejo, que cuidaba un huerto de plantitas. Pero había días en que ni siquiera Pedro tenía coles de sobra. Cuando ocurría eso, los Conejitos de Flopsy cruzaban el campo hasta un montón de desperdicios, en la zanja que quedaba fuera del jardín del señor McGregor. Aquel montón era un revoltijo curioso: tarros de mermelada vacíos, bolsas de papel arrugadas, montones de hierba cortada por la máquina (con un sabor un poco aceitoso), calabacines ya pasados, y hasta alguna bota vieja. Y un día—¡qué alegría!—apareció allí un buen grupo de lechugas enormes, tan crecidas que ya se habían espigado y estaban sacando flores. Los Conejitos de Flopsy se lanzaron a comer. Comieron y comieron, con las orejas moviéndose de gusto. Poco a poco, uno tras otro, fueron quedándose blanditos de sueño. Los ojos se les cerraban. Las patitas se les aflojaban. Y terminaron tumbados en la hierba segada, como si el suelo fuera una cama calentita. Benjamín no estaba tan vencido como los pequeños.
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En Una Mirada
En El cuento de los conejitos Flopsy, unos conejitos comen lechuga cerca del huerto y se duermen. Don McGregor intenta llevárselos en un saco, pero con ingenio y trabajo en equipo logran escapar y volver sanos y salvos. Es una aventura suave con final reconfortante.
Preguntas Frecuentes
Un grupo de conejitos se duerme después de comer y debe escapar de don McGregor para volver a casa.
Tiene un poquito de tensión, pero es suave y termina con todos a salvo.
El trabajo en equipo y la importancia de estar atentos cuando estamos fuera de casa.
Suele funcionar muy bien entre 4 y 8 años.