Volver a Cuentos Clásicos

El cuento del pastel y el molde para tartaletas

Respuesta Rápida

Ribby, la gata, invita a la perrita Duchess a tomar té y le promete un pastel delicioso. Duchess teme que sea de ratón, y Ribby sospecha de los gustos de Duchess. La visita educada termina en un enredo de platos cambiados. Un cuento de Beatrix Potter sobre modales, nervios y reconciliación.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es comedia suave y hogareña, con final seguro. La tensión es social (no de miedo) y se resuelve con alivio: perfecto para dormir.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

16 min

TEMAS
honestidadhonestidadamistadresolver problemasamistadsuavesuaveresolver problemasconsecuenciasconsecuenciascuento clásicocuento clásico
También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

Ribby, una gatita ordenada del pueblo, escribe una invitación muy educada para la perrita Duchess, pidiéndole que venga a tomar té. Ribby promete algo “muy rico”, horneado en una fuente de pastel con borde rosado, y asegura que Duchess se lo comerá todo mientras ella come muffins. Duchess lee la carta y de inmediato se preocupa: ¿y si el pastel es de ratón? Intenta ser amable, pero sus nervios crecen mientras se acerca la hora. Para protegerse, Duchess prepara su propio platillo—ternera y jamón horneados en un molde—para no verse obligada a comer algo que le dé asco. Ribby, por su parte, también es cuidadosa y confía en su cocina, preparando el pastel con mucho orden. Cuando Duchess llega, todo parece perfecto: saludos, mesa limpia y modales correctos. Pero la comida trae el problema. Por un enredo en la cocina caliente, se cambian el pastel y la tartaleta. De repente cada invitada queda frente al plato equivocado, y la visita se vuelve incómoda de una manera muy graciosa—sonrisas tensas y pensamientos nerviosos. Al final no pasa nada grave y el malentendido se disuelve. Es un recordatorio acogedor de que las preocupaciones sociales pueden sentirse enormes, pero también pueden suavizarse con tiempo, amabilidad y ganas de seguir adelante.

Extracto del Cuento

Érase una vez una gata llamada Ribby. Vivía en una casita ordenada, en el pueblo. Un día escribió una carta muy educada a una perrita pequeña llamada Duchess. “ Ven a buena hora, mi querida Duchess ”, decía la carta. “ Tendremos algo riquísimo. Lo estoy horneando en una fuente para pastel con borde rosa. ¡ Nunca has probado nada tan bueno! ¡ Y tú te lo comerás todo! Yo comeré panecillos, mi querida Duchess. ” Duchess leyó la carta y contestó : “ Iré con mucho gusto a las cuatro y cuarto. ” Casi escribió al final : “ ¿ No será ratón? ” porque esa idea le daba vueltas en la cabeza. Pero luego pensó que sonaba poco amable. Lo borró y puso una frase más correcta. Aun así, cuando la carta ya iba camino del correo, Duchess siguió preocupada. “ Me temo muchísimo que sea pastel de ratón ”, se dijo. “ Yo no podría comer eso. Y tendré que comerlo, porque es una visita. ” Lo peor era que Duchess tenía en casa su propio pastel, listo para el horno : de ternera y jamón. Estaba en una fuente rosa y blanca, muy parecida a la que había descrito Ribby. Duchess fue a la despensa, lo miró y suspiró. “ Qué buena masa ”, dijo. “ Y dentro puse un moldecito de lata, un patty - pan, para sostener la corteza. ” También había hecho un agujerito arriba para que saliera…

Desbloquea el Cuento Completo

Suscríbete a Miluna Family y desbloquea este cuento más cientos de otros.

  • Acceso ilimitado a todos los cuentos
  • Nuevos cuentos cada semana
  • Cuentos personalizados con IA para tu hijo
  • Sin anuncios, lectura sin distracciones
Ver Precios

En Una Mirada

En El cuento del pastel y el molde para tartaletas, Ribby invita a Duchess a tomar té y promete un pastel especial. Duchess teme que sea de ratón y lleva su propio platillo como plan B. Durante la visita, por un enredo se cambian los platos y surge un malentendido divertido y un poco incómodo. El final es seguro: solo queda vergüenza pasajera y alivio.

Preguntas Frecuentes

De una visita de té que se complica cuando se cambian el pastel de la gata y la tartaleta de la perrita, causando un malentendido gracioso.

No; es tensión social suave y comedia, con final seguro.

Entre 6 y 10 años.

Está bien sentirse nervioso. Los modales ayudan, y los momentos incómodos pasan sin hacerse enormes.