El hombre en la luna
Respuesta Rápida
Solo en la Luna, el Hombre en la Luna escucha sobre la Tierra—especialmente de Norwich y su famosa papilla de arvejas. La curiosidad lo empuja a soñar con compañía y calor.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Es soñador y juguetón, con imágenes de luna y curiosidad suave. Perfecto para dormir cuando quieren algo ligero y sin intensidad.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
6-10 años
TIEMPO DE LECTURA
12 min
Sinopsis del Cuento
Allá arriba, en la Luna redonda y pálida, el Hombre en la Luna vive completamente solo. A veces se asoma al borde y mira la Tierra: ve a la gente caminar y conversar, y suspira, silbando para no sentirse tan solo. Un día ve algo imposible: un hombre elegante que sube flotando por el aire. El Hombre en la Luna le pregunta cómo va todo abajo. El viajero dice que la Tierra es preciosa y menciona un lugar recomendado: Norwich, famoso por su papilla de arvejas. Cuando el hombre desaparece, el Hombre en la Luna se queda quieto, pensando en esa palabra: Norwich. Imagina lo que sería estar en un sitio cálido y lleno de vida, donde las voces responden y las mesas se llenan. Este cuento tierno convierte una idea de rima en una historia pequeña sobre soledad, curiosidad y la esperanza de encontrar compañía.
Extracto del Cuento
El Hombre de la Luna vivía muy alto, en la Luna redonda y pálida. Vivía solo. A veces se asomaba por el borde y miraba hacia la Tierra. Veía a las personas caminando juntas, hablando juntas, riendo juntas. Entonces suspiraba, porque él no tenía con quién conversar. Para no sentirse tan solito, silbaba. Un día, mientras miraba, vio algo rarísimo : un señor con ropa elegante venía subiendo por el aire, como si navegara en el cielo. El Hombre de la Luna le gritó : — ¿ Cómo está todo allá abajo, en la Tierra? — Todo está precioso — contestó el señor —. Y yo no me iría, si no estuviera obligado. — ¿ Y a dónde debería ir de visita? — preguntó el Hombre de la Luna. — A Norwich — dijo el señor —. Es un lugar estupendo, y es famoso por su gachita de guisantes. Y dicho eso, el señor siguió su camino y desapareció. Norwich. Gachita de guisantes. Gente. El Hombre de la Luna se quedó pensando y pensando. En su casita lunar, todo funcionaba al revés que en la Tierra. Para calentarse, ponía pedacitos de hielo en la estufa. Para enfriar el agua, echaba carbones muy calientes en la jarra. Si tenía frío, a veces se quitaba el abrigo y así se sentía mejor. Y cuando en la Luna hacía calor, se ponía un abrigo grueso para refrescarse. A él le parecía lo más normal. Se sentó junto a su “ fuego ” de hielo y decidió : — Ya sé. Voy a bajar por un rayo de luna. Cerró su puerta con llave y guardó la llave en el…
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En Una Mirada
El Hombre en la Luna vive solo y mira a la gente en la Tierra con nostalgia. Encuentra a un viajero que sube flotando y le dice que la Tierra es maravillosa, recomendando Norwich por su papilla de arvejas. El Hombre en la Luna empieza a soñar con visitar y no estar solo. Es un cuento whimsical y reflexivo sobre soledad y curiosidad.
Preguntas Frecuentes
De un habitante de la Luna que escucha sobre la Tierra y sueña con compañía y calidez.
Entre 6 y 10 años.
Sí; es suave y soñador.
No; solo asombro y luna.