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El Hombre Maravillosamente Sabio

Respuesta Rápida

Un pueblo llama a Salomón ‘el más sabio’… hasta que un problema sencillo con un matorral de espinos demuestra que su fama no es verdadera sabiduría. Un cuento gracioso sobre humildad y sentido común.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es ligero e irónico, sin sustos. Para dormir deja una lección suave: la sabiduría real es útil y humilde, no presumida.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

7-11 años

TIEMPO DE LECTURA

11 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

En un pueblito en un valle, todos hablan de un hombre especial: Salomón, supuestamente tan sabio que ni libros necesitará. Desde niño lo elogian por su cara seria y sus respuestas seguras. Al crecer, la idea se agranda, y Salomón empieza a disfrutar ser tratado como si fuera un monumento. Pero la sabiduría no se prueba con aplausos. Un día, el burro de un granjero se mete en un matorral de espinos y queda atascado, lastimándose. Los vecinos corren a buscar a Salomón para que “arregle” el problema. Él llega con aire importante y da instrucciones grandes… que no sirven. Al final, la situación muestra que el sentido común, la paciencia y la ayuda práctica valen más que la fama. Incluso le hacen un monumento al “sabio”… con un espino tallado al lado, como recordatorio travieso: la sabiduría verdadera es tranquila, útil y humilde.

Extracto del Cuento

Había un pueblito tranquilo, metido en un valle, con colinas verdes alrededor. Casi nadie hablaba de aquel lugar … a no ser por una cosa. Allí vivía un hombre del que todos decían que era sabio, sabio de verdad. Y lo curioso era que no empezó siendo un hombre sabio. Primero fue un niño sabio. Tan sabio que los mayores movían la cabeza y decían : “ Cuando crezca, ya no harán falta libros. ¡ Lo sabrá todo! ” Su padre, al verlo recién nacido con una carita tan seria, pensó : Este niño parece importante. Y le puso un nombre grande : Salomón. Se dijo a sí mismo que, si el niño resultaba sabio, el nombre le quedaría perfecto. Y si no … siempre se podría cambiar. Pero no hizo falta cambiarlo. El nombre se quedó, porque Salomón creció siendo el niño más sabio del pueblo. Un día, en la escuela, Salomón levantó la mano y miró al maestro con mucha calma. — Dígame, señor — preguntó —, ¿ por qué una vaca bebe agua del arroyo? El maestro se quedó pensando. Parpadeó. — Pues … la verdad — dijo —, nunca lo había pensado. Dormiré con esa pregunta y mañana te responderé. Pero esa noche el maestro no pudo dormir. Daba vueltas y vueltas, dándole vueltas a la vaca y al arroyo. Por la mañana llegó con cara cansada. — He mirado el asunto por todos lados — confesó — y no puedo decir por qué una vaca bebe agua del arroyo. Salomón asintió, como si fuera lo más sencillo del mundo. — Señor — respondió —, es porque la vaca tiene sed. El maestro se llevó tal sorpresa…

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En Una Mirada

El hombre maravillosamente sabio cuenta de Salomón, famoso por su supuesta sabiduría. Cuando un burro queda atrapado en un matorral de espinos, todos acuden a él. Sus consejos solemnes fallan y el episodio revela la diferencia entre reputación y comprensión real. El monumento final con un espino junto a su nombre deja una lección humorística: la sabiduría auténtica es práctica y humilde.

Preguntas Frecuentes

De un hombre con fama de sabio que fracasa ante un problema simple, mostrando que la fama no es lo mismo que la sabiduría.

No; es gracioso y suave.

Entre 7 y 11 años.

La sabiduría real ayuda en lo práctico. Está bien no saber; la humildad también es ser sabio.