Jack y las habichuelas mágicas
Respuesta Rápida
Jack cambia la vaca de la familia por habichuelas mágicas y crece una planta hasta las nubes. Arriba enfrenta a un gigante y encuentra tesoros que pueden cambiar su vida. Una aventura intensa sobre riesgo y consecuencias.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Es de alta energía y mejor para niños que disfrutan emoción. Para dormir, funciona si se lee con calma y se enfatiza el final seguro en casa.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
8-11 años
TIEMPO DE LECTURA
19 min
Sinopsis del Cuento
Jack y su mamá son pobres. Cuando necesitan vender la vaca, Jack va al mercado. En el camino un extraño le ofrece habichuelas mágicas a cambio de la vaca, y Jack acepta. Su mamá se enfurece… hasta que la magia aparece: durante la noche crece una planta enorme que llega al cielo. Jack sube y encuentra un mundo sobre las nubes: la casa de un gigante y su esposa. Jack entra con hambre y curiosidad. La presencia del gigante trae peligro, y el famoso “fi‑fi‑fo‑fum” convierte el miedo en prueba. Jack vuelve más de una vez y se lleva tesoros: oro, una oca que pone huevos de oro y un arpa que canta. Los tesoros prometen seguridad, pero el robo trae riesgo. Por fin el gigante lo persigue por la planta. Jack llega a casa, toma un hacha y corta la planta. El gigante cae y el peligro termina. Con los tesoros, Jack y su mamá dejan atrás el hambre. Jack y las habichuelas mágicas es una aventura que también pregunta: ¿cuándo un riesgo es valiente y cuándo es imprudente? ¿cómo respondemos por lo que elegimos?
Extracto del Cuento
Había una vez una viuda muy pobre que vivía con su único hijo, Jack. También tenían una vaca llamada Blanquita, y de su leche dependía casi todo: cada mañana ordeñaban, llevaban la leche al mercado y la vendían. Así, día tras día, iban saliendo adelante. Pero una mañana Blanquita no dio ni una gota. —¿Qué vamos a hacer, qué vamos a hacer? —dijo la madre, apretándose las manos, con el corazón encogido. —Ánimo, mamá —respondió Jack—. Iré a buscar trabajo. —Ya lo intentamos, y nadie te quiso —dijo ella—. No nos queda otra: hay que vender a Blanquita y con ese dinero montar algo, una tiendita… lo que sea. —Está bien —aceptó Jack—. Hoy es día de mercado. La venderé y luego veremos. Jack tomó la cuerda de la vaca y echó a andar por el camino. No había avanzado mucho cuando se cruzó con un anciano de aspecto curioso, con ojos vivos y una sonrisa como de quien sabe más de lo que dice. —Buenos días, Jack —saludó el hombre. —Buenos días —contestó Jack, sorprendido de que supiera su nombre. —¿Y adónde vas tan temprano? —preguntó el anciano. —Al mercado. Voy a vender nuestra vaca. —Vaya, vaya… pareces un muchacho hecho para vender vacas —dijo el anciano, y luego añadió como si fuera un juego—: Dime, ¿sabes cuántas judías hacen cinco? Jack se enderezó, rápido como una chispa. —Dos en cada mano y una en la boca. —¡Correcto! —rió el anciano—. Pues mira, aquí tienes unas judías de verdad.
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En Una Mirada
Jack y las habichuelas mágicas narra que un niño pobre cambia una vaca por habichuelas mágicas. Crece una planta hasta las nubes, donde vive un gigante. Jack obtiene tesoros (oro, oca de huevos de oro y arpa) y el gigante lo persigue. Jack corta la planta y termina el peligro. Es una aventura sobre riesgo y consecuencias.