La gallinita roja
Respuesta Rápida
Una gallinita roja encuentra granos y pide ayuda para sembrar, cosechar y hornear pan. Nadie quiere ayudar… hasta que el pan está listo para comerse. Entonces todos quieren un pedazo. La gallinita enseña una lección simple: ayudar antes de disfrutar la recompensa.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Es práctica y repetitiva, con final de justicia. Sirve para hablar de colaboración en casa: ‘todos aportamos,’ sin regaños, con calma.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
6-10 años
TIEMPO DE LECTURA
12 min
Sinopsis del Cuento
Una gallinita roja encuentra unos granos de trigo y decide hacer pan. Pero el pan requiere muchos pasos, así que pide ayuda a los otros animales. “¿Quién me ayuda a sembrar el trigo?” pregunta. Un perro, un gato y un pato (o amigos de granja similares) responden: “Yo no.” Entonces la gallinita lo siembra sola. Cuando el trigo crece, vuelve a preguntar: “¿Quién me ayuda a cortar el trigo?” Otra vez: “Yo no.” Ella lo corta. Luego pregunta quién la ayuda a llevarlo al molino y convertirlo en harina. “Yo no.” Lo hace sola. Después pregunta quién la ayuda a amasar y hornear. Y, una y otra vez, los animales se niegan. Al final, el olor del pan recién hecho llena el aire. Los animales aparecen sonrientes y con ganas. “¿Quién me ayuda a comer el pan?” pregunta la gallinita. “¡Yo!” gritan todos. Pero la gallinita recuerda cada “Yo no.” Con calma, pero con firmeza, explica que el pan le corresponde a quien hizo el trabajo. Ella se lo come (y a veces lo comparte con sus pollitos), mientras los demás aprenden una lección: las recompensas no aparecen por magia; alguien tiene que hacer los pasos. La gallinita roja es un cuento práctico y rítmico, con repetición predecible que suele gustar. A la hora de dormir puede ser una forma suave de hablar de colaboración, justicia y ayuda en casa—sin regaños, solo con causa y efecto claros.
Extracto del Cuento
En un corral bañado por el sol vivía una Gallinita Roja con sus pollitos, suaves como bolitas de plumón. Era una mamá muy trabajadora. Casi todo el día caminaba de aquí para allá con su pasito constante, picoteando y escarbando entre la tierra y la paja. Cuando encontraba un gusano gordito y jugoso, llamaba : — ¡ Clo - clo - clo! Y los pollitos corrían con patitas rápidas. La Gallinita Roja repartía los mejores bocaditos, porque quería que crecieran fuertes y sanos. Pero no todos en el corral eran así de diligentes. La Gata solía estirarse en la puerta del granero y dormir largas siestas, tan tranquila que ni se molestaba en moverse. La Rata iba y venía con sus bigotes temblorosos, haciendo lo que le daba la gana. Y el Cerdo, en su chiquero, estaba contento con comer, descansar y ponerse cada día más rollizo. Un día, mientras la Gallinita Roja escarbaba cerca de un montoncito de tierra, encontró algo pequeño, liso y claro. — ¿ Una semilla? — cacareó, sosteniéndola con cuidado. Al principio pensó que quizá era un gusano raro, porque era alargada y delgada. Le dio un mordisquito suave. — Oh … esto no sabe a gusano — dijo, parpadeando. Entonces la llevó por el corral, preguntando con su voz activa y esperanzada. La Gata abrió un ojo, medio dormida. La Rata olfateó el aire. El Cerdo levantó el hocico. Por fin, la Gallinita Roja supo lo que era. — Es una semilla de trigo — le dijeron —. Si la plantas, crecerá alta. Cuando esté madura, se puede moler y hacer harina, y con la harina se…
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En Una Mirada
La gallinita roja narra que una gallina encuentra trigo y pide ayuda para sembrar, cosechar, moler y hornear pan. Todos se niegan. Cuando el pan está listo, todos quieren comer, pero la gallinita no comparte con quienes no colaboraron. La historia enseña justicia, responsabilidad y trabajo en equipo.
Preguntas Frecuentes
Una gallinita hace todo el trabajo para hacer pan mientras los demás se niegan, y al final pone un límite justo.
Es firme, no cruel: la idea es que esfuerzo y recompensa deben ir juntos.
Entre 4 y 8 años.
Ayudar importa: pasos pequeños de trabajo pueden traer resultados cálidos para compartir.