La pequeña Bo-Peep
Respuesta Rápida
La pequeña Bo-Peep llora porque cree que sus ovejas perdieron la cola. Una anciana misteriosa la hace buscar por todas partes… hasta que Bo-Peep descubre que las ovejas nunca tuvieron una cola así.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Convierte la preocupación en alivio con un giro suave. Es perfecto para dormir porque enseña a calmarse, verificar y soltar un pensamiento ansioso.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
7-11 años
TIEMPO DE LECTURA
14 min
Sinopsis del Cuento
La pequeña Bo-Peep está sentada en una colina con su cayado y su rebaño. Pero en vez de sentirse tranquila, está muy triste: cree que sus ovejas han perdido la cola. Llora, llama y busca, segura de que falta algo importante. Aparece una anciana extraña y le dice con seguridad: las ovejas volverán “moviendo la cola.” Bo-Peep se llena de esperanza y espera. Las ovejas sí regresan, sanas y tranquilas… pero Bo-Peep no ve ninguna cola. Confundida, decide seguir buscando. Día tras día recorre campos y lomas, mirando entre arbustos y cercas. A veces cree encontrar las colas perdidas: unas colas largas y blancas colgadas en un árbol. Pero cuando va a tomarlas, descubre que son colas de gatitas blancas de la anciana. Al final, la anciana confiesa que solo quería enseñarle algo: las ovejas no tienen colas largas; solo un muñoncito. La preocupación de Bo-Peep se suelta como un nudo y vuelve a casa más atenta y serena, lista para cuidar mejor a su rebaño.
Extracto del Cuento
En las colinas suaves de Sussex, la hierba crecía verde y dulce. Allí pastaban muchos rebaños de ovejas, y siempre había pastores y pastorcitas cuidándolos. Al pie de una colina, en una casita pequeña, vivían una mamá y su niña. La mamá era pastora. Cada mañana tomaba su cayado y salía con las ovejas para que comieran la hierba tierna. La niña iba con ella. Se sentaba en un montículo de pasto, muy cerquita, y miraba cómo la mamá cuidaba a las ovejas y a los corderitos. Así, poco a poco, la niña aprendió. Con el tiempo, la mamá se hizo mayor y se cansaba con facilidad. Un día ya no pudo subir la colina. Entonces la niña dijo con valentía: —Yo puedo hacerlo. Yo cuidaré el rebaño. A la niña todos la llamaban la Pequeña Bo-Peep. Era chiquitita, con el cabello castaño como nuez y ojos grandes y claros. Llevaba un vestido gris sencillo con una cinta rosa en la cintura, y lazos rosados en el pelo. Los demás pastores de las colinas la conocían bien, y si alguna vez necesitaba ayuda, había manos dispuestas. Cada mañana, Bo-Peep llevaba sus ovejas a un lado de la colina alta, encima de la casita. Las ovejas comían felices. Bo-Peep se sentaba en su montículo, dejaba a un lado el cayado y su sombrero de paja, y cosía calcetines y remendaba ropa para su mamá. Un día, mientras la aguja subía y bajaba, oyó una voz a su lado: —¡Buenos días, Pequeña Bo-Peep! Bo-Peep levantó la mirada.
Desbloquea el Cuento Completo
Suscríbete a Miluna Family y desbloquea este cuento más cientos de otros.
- Acceso ilimitado a todos los cuentos
- Nuevos cuentos cada semana
- Cuentos personalizados con IA para tu hijo
- Sin anuncios, lectura sin distracciones
En Una Mirada
Bo-Peep cree que sus ovejas perdieron la cola y pasa días buscándola, animada por una anciana que bromea diciendo que volverán “moviendo la cola.” Las ovejas regresan a salvo, pero Bo-Peep confunde colas de gato con colas de oveja. Finalmente la anciana le explica que las ovejas no tienen una cola larga que perder. Bo-Peep vuelve a casa más tranquila y sabia.
Preguntas Frecuentes
De una pastorcita que cree que sus ovejas perdieron la cola y descubre que estaba equivocada.
Antes de preocuparte, verifica; a veces tememos cosas que no son reales.
Entre 4 y 8 años.
No; es suave y termina con alivio.
Forman parte del giro que le ayuda a entender su error.