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La tetera

Respuesta Rápida

Una tetera orgullosa presume de su pico y su asa—hasta que se rompe y la tiran. Más tarde recibe una segunda vida como maceta y aprende una felicidad más tranquila. Un cuento tierno de Andersen sobre humildad y propósito.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es calmado y reflexivo, con final de renovación. La idea de ‘segunda oportunidad’ reconforta antes de dormir.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

11 min

TEMAS
tristezahumildadreconfortantereconfortantereflexivoreflexivotristezaperseveranciaperseveranciahumildad
También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

Una tetera está muy orgullosa de sí misma. Admira su porcelana brillante, su pico largo y su asa fuerte, y le encanta hablar de esas ‘grandes cualidades.’ En la cocina se siente importante. Un día la usan, la llenan y la sirven… y en el movimiento se cae y se rompe. Se dañan el pico y el asa. Con la porcelana rota, también se rompe su orgullo. Nadie la admira; la apartan y, con el tiempo, la tiran como si ya no sirviera. Pasa el tiempo. La tetera cree que la olvidarán, pero alguien la encuentra y la reutiliza. La llenan de tierra y plantan una flor dentro. Ya no puede servir té, pero se vuelve hogar de algo vivo. Al ver crecer la flor, la tetera descubre una alegría nueva: silenciosa, constante y sin presumir. Entiende que el valor puede cambiar de forma, y que estar roto no significa estar acabado. La tetera es un cuento suave sobre humildad, resiliencia y propósito inesperado.

Extracto del Cuento

Había una vez una tetera muy orgullosa. Estaba orgullosa de ser de porcelana fina y brillante. Estaba orgullosa de su pico largo, que miraba hacia delante, y de su asa ancha, que quedaba detrás. Y de eso hablaba en su interior una y otra vez: del pico delante y del asa detrás, como si no existiera nada más importante. Pero de la tapa no hablaba. La tapa tenía una grieta, y alguien la había sujetado con pequeñas piezas de metal para que no se abriera más. Aquello era un defecto, y la tetera prefería mirar hacia otro lado. Sin embargo, en la mesa del té, los demás lo notaban. Las tazas, tan alineadas, se fijaban en la tapa. La lechera parecía pensar en ella. La azucarera, con su tapita perfecta, daba la impresión de recordarlo a cada momento. La tetera lo sabía. “Sí, ya los conozco”, se decía a sí misma. “Sé que miran mi tapa. Sé que no está como debería. Pero quizá precisamente ahí está mi humildad. Todos tenemos algo que no es perfecto.” Y luego, como hacen las cosas orgullosas, se animaba sola. “Además”, pensaba, “yo tengo asa y tapa. Las tazas solo tienen asa. La azucarera solo tiene tapa. Yo tengo las dos cosas… y una más que nadie en esta mesa puede tener.” Y su pico, apuntando hacia delante, parecía confirmar su idea. “Yo tengo pico”, se decía. “Y por eso soy la reina de la mesa del té.

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En Una Mirada

La tetera cuenta que una tetera orgullosa se rompe y es desechada, pero luego la reutilizan como maceta. Al crecer una flor en su interior, la tetera encuentra una felicidad tranquila y un nuevo propósito. La historia enseña humildad y resiliencia con tono tierno.

Preguntas Frecuentes

Una tetera orgullosa se rompe, la desechan y luego encuentra propósito como maceta con una flor.

Hay un momento triste cuando la tiran, pero el final es cálido y esperanzador.

Aunque algo salga mal, siempre puede haber una segunda oportunidad.

Entre 5 y 11 años.