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Las tres hilanderas

Respuesta Rápida

Una joven detesta hilar, pero la obligan—hasta que aparecen tres mujeres extrañas y muy trabajadoras con un trato. Su aspecto, marcado por hilar, ayuda a que la protagonista se libre de ese trabajo para siempre. Es un cuento curioso sobre compasión y justicia.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Es raro de forma divertida y termina con alivio: la protagonista no queda atrapada en trabajo interminable. Tiene arco claro de problema‑solución, bueno para dormir.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

12 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

Una madre quiere que su hija hile sin parar. La joven lo odia y sufre con la idea. Un día pasa una reina y la madre presume de la ‘habilidad’ de su hija. La reina se la lleva al palacio y le da una cantidad imposible de lino para hilar. La joven se siente atrapada. Entonces aparecen tres mujeres extrañas. Sus cuerpos parecen marcados por años de hilar: una con un pie enorme, otra con un pulgar ancho, otra con un labio gigantesco. Le ofrecen ayuda: hilarán todo por ella, pero en su boda debe invitarlas y llamarlas ‘tías.’ La joven acepta. Las mujeres hilan todo y la reina queda encantada. Llega la boda, llegan las ‘tías’ y el príncipe se sorprende de su aspecto. Al saber que hilar las dejó así, decide que su esposa nunca tendrá que hilar. El final se siente como un descanso: la compasión y la justicia valen más que exigir trabajo infinito.

Extracto del Cuento

Había una vez una muchacha que vivía con su madre en una casita humilde. La madre trabajaba mucho y deseaba que su hija ayudara hilando lino para hacer hilo. Pero a la muchacha no le gustaba hilar. La rueca estaba allí, quieta, y por más que la madre insistía, la niña no se ponía a trabajar. Un día, la madre perdió la paciencia. Enfadada y cansada, la castigó con dureza. La muchacha se echó a llorar tan fuerte que sus sollozos se oyeron hasta el camino. Justo en ese momento pasaba la Reina en su carruaje. Al oír el llanto, mandó parar y bajó. Entró en la casa y preguntó con voz seria: —¿Por qué llora así esa niña? Se oye desde la carretera. La madre se sintió avergonzada de decir que su hija era perezosa. Así que, apurada, respondió: —Majestad, no consigo que deje de hilar. Quiere hilar sin parar, siempre, siempre… y yo soy pobre y no puedo conseguirle tanto lino. A la Reina se le iluminó el rostro. —No hay nada que me guste más que oír las ruedas zumbando —dijo—. Llévate a tu hija al palacio. Yo tengo lino de sobra, y allí podrá hilar todo lo que quiera. La madre quedó encantada. Y la Reina se llevó a la muchacha en el carruaje. Al llegar al palacio, todo era amplio y brillante, con pasillos largos y puertas altas. La Reina condujo a la joven por una escalera y abrió tres puertas, una tras otra. En cada habitación había montones y montones de lino, apilado desde el suelo hasta casi el techo, blanco y suave como nubes.

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En Una Mirada

Las tres hilanderas cuenta que una joven obligada a hilar recibe una tarea imposible en el palacio. Tres mujeres extrañas la ayudan a hilar a cambio de ser honradas como ‘tías’ en su boda. Cuando el príncipe ve cómo el trabajo marcó sus cuerpos, promete que su esposa no hilará jamás. Es un cuento peculiar con final compasivo.

Preguntas Frecuentes

Una joven enfrenta una tarea imposible de hilar y tres ayudantes la liberan de ese trabajo con un trato ingenioso.

No; las descripciones son exageradas y más bien cómicas.

La compasión importa y las exigencias injustas pueden cambiarse con ayuda.

Entre 7 y 11 años.