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Ricitos de Oro y los Tres Osos

Respuesta Rápida

Ricitos de Oro entra a una casa en el bosque y prueba tres tazones de sopa, tres sillas y tres camas—hasta que regresa la familia de osos. Asustada, sale corriendo. Un cuento clásico sobre límites, curiosidad y respeto por el espacio ajeno.

Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir

Tiene un patrón repetitivo (de a tres) que calma. La lección para dormir es simple: la curiosidad es natural, pero ser amable es pedir permiso y respetar lo que no es tuyo.

El Cuento de un Vistazo

EDADES RECOMENDADAS

6-10 años

TIEMPO DE LECTURA

9 min

TEMAS
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También disponible enEnglish

Sinopsis del Cuento

Ricitos de Oro camina cerca del bosque y descubre una casita ordenada. La puerta está sin llave y nadie responde cuando ella toca. Por curiosidad entra. En la mesa hay tres tazones de sopa: uno grande, uno mediano y uno pequeño. Prueba el primero—muy caliente. El segundo—muy frío. El tercero está justo a su gusto, y se lo come. Luego encuentra tres sillas. La grande es muy dura. La mediana, muy blanda. La pequeña es perfecta… hasta que se quiebra debajo de ella. Sin pensar en que esa casa tiene dueños, sube las escaleras y llega a un cuarto con tres camas. La primera es muy dura; la segunda, muy blanda. La tercera—la del osito—es perfecta. Ricitos se acurruca y se queda dormida. Mientras tanto, los dueños regresan: una familia de tres osos que salió a caminar mientras la sopa se enfriaba. Notan la puerta, el tazón vacío, la silla rota y, al subir, encuentran a una desconocida durmiendo en su cama. Ricitos despierta sobresaltada, ve a los osos y sale corriendo lo más rápido que puede. Ricitos de Oro y los tres osos es un cuento muy conocido con el patrón de “tres intentos” que calma. También deja una idea clara para dormir: la curiosidad es normal, pero ser amable es respetar el espacio ajeno y pedir permiso antes de tocar lo que no es tuyo.

Extracto del Cuento

Érase una vez, en un bosque tranquilo, una casita donde vivían tres osos juntos. Uno era un Oso Grande y Enorme, con una voz grande, áspera y grave. Otro era un Oso Mediano, con una voz de tamaño mediano. Y el tercero era un Osito Pequeño, Chiquitito, con una voz pequeña, fina y aguda. En aquella casa casi todo venía de tres en tres. Había tres ollas de gachas : una grande para el Oso Grande y Enorme, una mediana para el Oso Mediano y una pequeñita para el Osito Pequeño, Chiquitito. Había tres sillas : una grande, una mediana y una pequeña. Y arriba, en el dormitorio, había tres camas : una grande, una mediana y una pequeña. Una mañana prepararon gachas para el desayuno y las sirvieron en sus ollas. Pero estaban demasiado calientes. — Esperemos a que se enfríen — dijo el Oso Grande y Enorme con su voz grande, áspera y grave. Así que los tres osos salieron a pasear un rato por el bosque, para no quemarse la boca comiendo demasiado pronto. Mientras ellos caminaban entre los árboles, por el sendero llegó una viejecita. En vez de llamar a la puerta con educación, primero miró por la ventana. Luego se asomó por la cerradura. Y al ver…

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En Una Mirada

Ricitos de Oro entra en la casa de una familia de osos mientras no están y prueba tres tazones de sopa, tres sillas y tres camas, eligiendo lo que le parece ‘perfecto.’ Rompe la silla del osito y se duerme en su cama. Cuando los osos regresan y la encuentran, ella se asusta y huye. El cuento trata sobre curiosidad, límites y respeto.

Preguntas Frecuentes

Una niña entra a la casa de unos osos, usa sus cosas y luego huye cuando regresan.

Puede asustar un poquito al despertar, pero suele ser más juguetón que aterrador.

Entre 4 y 8 años.

La curiosidad está bien; lo importante es pedir permiso y respetar lo ajeno.