Tom, el hijo del gaitero
Respuesta Rápida
Tom vive con su papá, un gaitero que toca mal y gana pocas monedas, así que muchas veces pasan hambre. Cuando Tom roba un cerdo para comer, el miedo lo persigue… hasta que un granjero le ofrece un camino mejor: trabajo honesto, comida segura y paz. Un relato con moraleja sobre elegir lo correcto.
Por Qué Este Cuento Funciona para Dormir
Tiene un giro claro: del problema a la seguridad. Para dormir es reconfortante: el niño se equivoca, aprende y termina con una cena tranquila.
El Cuento de un Vistazo
EDADES RECOMENDADAS
7-10 años
TIEMPO DE LECTURA
11 min
Sinopsis del Cuento
Tom vive en una casita torcida con su papá, Barney el gaitero. Barney ama tocar, pero toca tan mal que la gente se tapa los oídos y se va; casi no caen monedas. Muchas mañanas Tom despierta con la barriga vacía. Un día, el hambre empuja a Tom a una mala decisión. Cuando su papá sugiere robar, Tom obedece porque todavía no conoce un camino mejor. Toma un cerdo y sale corriendo… pero el “premio” no se siente como premio: el corazón le late fuerte y cada ruido suena como una persecución. En esta versión, la historia no termina en castigo duro, sino en una salida más amable. Tom se cruza con un granjero que ve su miedo y le ofrece trabajo honesto. Tom descubre que el esfuerzo constante puede llenar la barriga sin vivir corriendo ni escondiéndose. Y el cuento cierra con una cena en paz—y con un nuevo final para la rima: Tom deja el robo y aprende a vivir con tranquilidad.
Extracto del Cuento
Tom, Tom, el hijo del gaitero, amaneció con hambre el día entero. Al final de la calle del pueblo, donde ya casi no pasaba nadie, había una casita pequeña y torcida. Allí vivían el viejo Barney, el gaitero, y su hijo Tom. Barney no era amigo del trabajo. Le gustaba tocar la gaita. Pero la tocaba tan mal que la gente no se quedaba a escuchar. Algunos se tapaban los oídos y se iban rápido. Por eso, casi nunca caían monedas en su bolsita. Tom había crecido solo con su padre. Su mamá se había ido cuando él era un bebé. Tom no era un niño malvado todo el tiempo. A veces era cariñoso y servicial. Pero cuando su padre le pedía algo incorrecto, Tom lo hacía, porque no había tenido a nadie que le enseñara un camino mejor. Una mañana, Tom se apretó la barriga. No había pan. No había bollo. No había nada calentito. Miró a su padre y preguntó : — ¿ Qué vamos a hacer? — Pasar hambre — respondió Barney, encogiéndose de hombros —, a menos que quieras llevarte mi gaita y tocar en el pueblo. Tal vez alguien te dé una moneda. Tom negó con la cabeza. — Nadie da monedas por cómo tocamos. Pero el granjero Bowser quizá me dé una moneda para que deje de tocar, si voy a su casa. La semana pasada lo hizo. Barney asintió. — Entonces ve. Es muy feo tener hambre. Tom tomó la gaita…
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En Una Mirada
Tom, hijo del gaitero cuenta que Tom vive con su padre pobre y suele pasar hambre. Por presión y mal consejo, roba un cerdo y de inmediato siente miedo y arrepentimiento. Un granjero le ofrece trabajo honesto y Tom aprende que el trabajo trae comida y paz sin necesidad de huir. La historia convierte una rima de advertencia en una lección esperanzadora para la hora de dormir.
Preguntas Frecuentes
De un niño hambriento que roba un cerdo y luego aprende un camino mejor: trabajo honesto y paz.
Tiene tensión de persecución, pero termina a salvo y con calidez.
Entre 7 y 10 años.
Los errores no tienen que definirte: elegir la honestidad trae calma y seguridad.